jueves, junio 19, 2014

Tengo miedo de abrir la boca por si se me sale el alma en grito

Sé que no me enamoro tanto de las personas, como de la sensación que me producen. Sé que son hormonas, feromonas, dopamina, oxitocina... Las conozco y, sin embargo, solo puedo apretar los dientes y buscar, buscar caras de perros en el suelo de gres, pensando que, aunque lo sepa, no dejo de sentir que hay algo más.
Sé lo que me pasa pero no puedo evitarlo, siento el peso de los 21 gramos.

jueves, abril 10, 2014

Demasiado tarde para ser adolescente...

miércoles, febrero 27, 2013

Se me ha llenado el vacío del pecho

viernes, enero 18, 2013

Tú eliges

Tengo un mundo entero de mentiras que ofrecerte
o una realidad chiquitita y aburrida.
Tú eliges,
entre mil noches de placer sin ataduras
o el tiempo que nos dure el corazón sin derretirse.
Tú,
entre vivir bajo las estrellas
o amanecer juntos cada mañana.
Tú eliges,
entre quererme o quererte
o querernos.
Entre ser tú y yo
o nosotros.

sábado, diciembre 29, 2012

Pensamientos dispersos

La bulimia y el alcoholismo no se llevan bien con los corazones rotos.

Odio echar de menos a quien aún no se ha ido.

Odio echarme de menos.

Lo bueno de los corazones rotos es que a veces encuentras el pedazo que te falta entre los pedazos de otro.

Me odio por quererte hasta el paroxismo.

Te quiero por no quererme.

martes, diciembre 25, 2012

Estoy harta de llegar siempre tarde...

... a la felicidad

Que alguien me enseñe a ser puntual.

lunes, diciembre 10, 2012

Sudor y saliva

Se me escapan las caricias de las manos cada vez que rozo tu piel, y beso con premura cualquier palabra que sale de tus labios antes de que te des cuenta de haber hablado. Sin embargo, me contengo los latidos cuando estás a menos de un metro de mí, por no escupirte el corazón encima, por miedo a manchar de sangre un pecho que no soy capaz de llenar con mis innombrados te quieros.

Es complicado determinar cuando se rompió el mecanismo que me permitía vivir lejos del calor de otro cuerpo, ahora sólo sé que me congelo cada noche que no paso empapada en sudor y saliva. Que quiero retorcerme contigo entre mis piernas, una noche sí y otra no, para no acostumbrarnos a la rutina de lo placentero. Elucubrando una noche la anterior y la siguiente, soñando el próximo orgasmo como la secuela más dulce.

Lo patético es saberme soñando sola, con tus dedos acariciando los sueños de otra. Será por eso que me dejo llevar por otras drogas, sudando y babeando sobre cuerpos sin calor, hundida en mi cama tan fría y soñando... Con tu cuerpo y tu calor: sudor y saliva.