jueves, enero 12, 2006

La presencia de la ausencia (La Nada)

Hay un lugar en el tiempo, en el mundo, en el que no hay nada. Es un lugar infinito y omnipresente que nos engulle el alma de vez en cuando, o que siempre está ahí. En realidad no lo sé, pero sé que existe, porque lo siento y no se puede sentir nunca algo que no existe, en cualquier caso podemos presentirlo. Yo lo postsiento, es decir, a posteriori de sentirlo sé que existe. Sé lo que es sentirme vacía, como si faltase algo, y en realidad lo que ocurre es que me sobra la nada en el alma. Es un discurso constante que en ocasiones guarda silencio para escuchar lo que ocurre, y entonces parece ausente, simula una ausencia disimulando su presencia, y entonces nos creemos llenos de algo, de alguien, de nosotros mismos, hasta que la nada vuelve a hacer acto de presencia y sentimos de nuevo el dolor de la ausencia, la angustia de la nada invadiéndonos.
Por todo esto en ocasiones me encuentro taciturna, melancólica, silenciosa, y cuando alguien pregunta que me pasa yo respondo "Nada".

5 comentarios:

Noctis dijo...

El ser humano vive preso de sus recuerdos.

Tastavins dijo...

Me encanta lo que has escrito en este post. Me recordó un poco a lo que expresa "La Rosa" de un tal Yohami Zerpa que encontré en internet y que también me gustó mucho, te pongo un trozo:
[...]Y camino entre objetos aburridos
que son visibles a mis ojos,
tangibles a mis manos,
ásperos a mi lengua.
Objetos dóciles con los que he jugado antes.
Objetos eternamente inertes.
Y me enfurezco.
Enfréntenme ahora, si son tan fuertes!
Y armado de valor
busco en lugares imposibles.
Y las palabras se disuelven en el absurdo.
Nada.
Nada.
Nada.
Me sumerjo inmóvil bajo las sabanas
de un mundo inexistente,
fantasmal,
intangible.
Y caigo dormido.

Ask. dijo...

La nada es la realidad. Encontrar señales de vida hace unos meses, y en ellas a ti, la vida.

Uno que mira dijo...

Nada, casi nada (salvo el completo vacío). Pero tú ya sabes que está ahí para llenarlo de todo. Que puede hacerse.

Lore dijo...

Dios, no sé cómo mi novia (la piru-leta) no se enamoró de ti según escribes... Has descrito en tan pocas palabras lo que en toda mi vida no he sabido definir...