miércoles, agosto 25, 2004

¿Y si me enamoro?

¿Qué okurriría? ¿Acaso estoy preparada? No sé siquiera si he superado mi última muerte como para que mi corazón renazca ya de sus cenizas. Pero ya ha pasado mucho tiempo y debería estar preparada, debería poder amar de nuevo, debería poder abrir mi corazón a una persona que lo merezca. Pero volveré a sufrir... lo sé. Es pronto para ser feliz durante mucho tiempo, volveré a ekivokarme una y otra vez, volveré a partirme el alma por amar a quien no debo. Y si amar es un engaño, un sueño, si es, como dicen, una simple reacción química para llevarnos a la reproducción, entonces, yo seguiré soñando eternamente porque, al fin y al cabo, soy una soñadora de pies a cabeza y el amor, es mi engaño favorito y el sueño más grande que podría tener.


Dreaming to the eternity...

7 comentarios:

Ramón dijo...

"Pero volveré a sufrir... lo sé" Cuánta razón tienes en eso, por suerte o por desgracia. Sobre lo demás: sin palabras :)

Azdumat dijo...

Jo, escribeme muxos coments q siempre me das la razón xD

Lo que queda de Mel. dijo...

Pero qué tierna adolescencia, pequeña... Casi se me hace la boca agua XD

Azdumat dijo...

Tierna? Cruel diría yo... Odio a mis hormonas...

Jules dijo...

yo no recuerdo ya dónde quedaron mis 19 años, pero es posible que la duendecilla lleve razón; es una etapa de la vida cruel

Lo que queda de Mel. dijo...

Pero la belleza, decían los griegos, está en el pathos, en el dolor, como la estatua de Laocoonte y sus hijos.
La adolescencia es tan hermosa porque es cruel. Es tremenda, exagerada, definitiva, y pasamos por ella en una absoluta inconsciencia de la muerte, por más que hablemos de ella o - síntoma inequívoco - "queramos morirnos".
De todos modos mi duende hormonado es una adolescente particularmente bella.

Azdumat dijo...

Cruel y hermosa, ambos teneis razón. Y como mi melmoth dice... El sufrimiento es algo muy bello aunke duela. Yo procuro disfrutar incluso de mis lágrimas porke al fin y al cabo son un síntoma de sufrimiento, y quien sufre siente, y quien siente, tiene sentimientos y un "corazón con que sentirlos".