jueves, noviembre 25, 2004

21 gramos

Por problemas con el servidor no he podido comenzar con este post antes, por lo cual hoy será mucho más reducido de lo previsto. Sin mas dilación, allá voy.

Hoy me siento perder el tiempo y me niego.
Necesito saber que cada milésima de segundo de mi vida será útil para mí o para otros en un futuro más o menos cercano, más o menos lejano. Necesito sentir la vida correr por mis arterias, por mis pulmones, por mis miradas y mis gestos. Porque hace un tiempo me di cuenta de que era tarde para huír de la vida, y con esto llegué a la conclusión de que sólo me quedaba la alternativa de enfrentarme a ella. Y ahora deseo sentirme realmente viva.
Sin embargo llegué a una conclusión. Y es que, precisamente, cuando más viva me siento es cuando menos ganas tengo de vivir. Es el sufrimiento, la tristeza, el sentimiento que más viva me hace sentir, y más muerta. Por eso es en esos momentos, en que el sentimiento me arrebata toda racionalidad para embargarme el alma, cuando ésta me hace sentir viva. El alma no puede ser una mentira, yo la siento, y para ser 21 gramos pesa sobremanera en mis entrañas.



Llorar es bueno

5 comentarios:

Ramón dijo...

Es cierto que la sensación de tristeza es más fuerte que cualquier estado de alegría; éste sólo es un cosquilleo o un leve bienestar, aquélla es una emoción turbulenta y confusa, llevada al extremo, desesperante. Luego, además, las malas experiencias quedan marcadas en nuestra mente, anteponiéndose a todas las buenas, a las que se resta importancia en el cerebro. Cuando yo digo que nuestra mente y nuestro recuerdo disfruta con nuestro sufrimiento...

Azdumat dijo...

Yo disfruto con mi sufrimiento en cierta medida. Disfruto decada una de las sensaciones que experimento.

Ramón dijo...

Lo sé, lo sé. Con el tiempo descubrí que llevabas razón cuando decías "¡esa es mi vida!" frente a la Hipersensibilidad.

Southmac dijo...

Vida y muerte son lesbianas.

El instante de lucidez en el que reparamos en la total ausencia de sentido es, al mismo tiempo, la síntesis de toda la energía que aún llevamos dentro. Caminamos hacia la gusanera con una sonrisa torcida en los labios. Somos entes piojosos de célula y oxidación pero tenemos la insolencia de cuestionarnos. Y el poder de finalizar ese ciclo que nos abrasa.

Vida y muerte son lesbianas.

Escribir esto para los oídos del mundo es tan estúpido como pretender que alguien lo oiga. Yo no soy estúpido. Esto es un susurro y una verdad, una jodida e hiriente verdad, si es que quedan verdades, si es que ecistieron alguna vez.

Vida y muerte son lesbianas.

Mientras descubres que, al final, todo se reduce a los segundos de equilibrio justo cuando los ojos de tu copa coinciden con los ojos de mi copa.

Southmac dijo...

--aprovecho el segundo post para cagarme en la puta madre de este teclado lleno de vino y ceniza que no hace más que cagarme la expresividad existente :P --