martes, noviembre 23, 2004

Eternamente Tuya

Un día prometiste amarme eternamente. Yo te dije que, sinceramente, no podía creerte, que no me mintieras. Negaste hacerlo.
El tiempo demuestra quién tenía razón, ójala no la tuviera, pero yo sabía que la eternidad no existe, ni el infinito. Y en el mismo principio es donde comienza el fin.
En cada nacimiento, está implícito el cese de esa vida tarde o temprano. Un río que nace en la montaña está destinado a morir en el mar. Una montaña se erosiona aunque sea lentamente. Las rocas serán piedras y arena y polvo y cada vez menos.
Así mi vida se evapora cada segundo como un charco, y en el flotan mil historias en barcos de papel. Tú eras uno de esos barcos, un día naufragaste en mi vida y ahora sólo quedan trocitos de esa historia.


La eternidad es el papel que forma historias y se empapa de vida ;P

3 comentarios:

Ramón dijo...

Trocitos... Demasiados trocitos...

Divina dijo...

Tal vez te guste esto, es de William Blake (Prvoerbios del infierno).

"La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo."

William Cheung dijo...

Es tiempo ahora que estamos en la tierra, de pertencer a cosas específicas, es sólo cuando nuestros esfuerzos son sinceros que nuestros espíritus pasan a ser cosas más grandes.

Cuando nuestro pequeño rio pasa a ser parte del inmenso mar, cuando nuestras contadas rocas se vuelven infinitos granos de arena y polvo, cuando nuestro tiempo pasar de durar nuestras vida y dura una eternidad, cuando nuestras ideas crecen y pasar a ser un ideal...