viernes, febrero 11, 2005

Perdida en la noche

Esta noche quisiera perderme contigo.
Dar un paseo por nuestros cuerpos para buscarnos, descubriendo que el deseo comienza en los labios y que, en ocasiones, el silencio se produce unicamente cuando las bocas se encuentran ocupadas en deleitarse.
Desviarme en la curva de tu barbilla, y llegar derrapando a tu garganta agarrándome con los dientes a tu cuello por no caer de nuevo.
Sentir tus manos de hielo derretirse en mi espalda de fuego y, convertidas en ascuas, saberlas bajar el camino de mi pecho llegando en fin a mi ombligo acelerado, en tanto que mis manos se pierden en tu piel sin remedio.
Y hacer un alto en el camino apoyada en tu hombro, con mi aliento en tu cuello, mirando al infinito de mi recuerdo. Recordando que es tarde para soñar despierta.
Así, he decidido meterme entre mis sábanas para soñar contigo. Esta vez, dormida.


Y soñar los recuerdos

5 comentarios:

Ramón dijo...

Me recuerda mucho al post anterior, aunque no sé cual de los dos me gusta más. Lo que sí sé es que un servidor está ansioso por soñar. No sé con quien, creo que quizá ahora no hay nadie digna de mi fase rem; sólo sé que dormido, muy dormido.

Uno que mira dijo...

Porque te leo y no me dejas dormirme, no me dejas rendirme, no me dejas parar, no me dejas sentarme a tomar aire; porque me espías impunemente el alma y dices las cosas que guardo en secreto y las publicas así, impúdica; porque eres genial y no lo sabes o no lo valoras o te importa un huevo; porque me haces descubrir que tengo un cáncer mortal en el corazón que se llama prudencia y no hay quimioterapia sin efectos secundarios; porque yo no dispongo del salvoconducto de tu juventud y no tengo otro remedio que dejarme la piel en lo que soy, porque en lo que soy, me va la vida y es cansado tener que reafirmarse en esta generación mía donde tanto abundan los imbéciles; porque usas los labios como espadas; porque me excitas con palabras que no son para mí ni serán para mí y probablemente serán para alguien que no pueda llegarte ni al tobillo si no lo aúpas; porque sí, porque embadurnas con miel salada a tus palabras;
te abofetearía a besos, te besaba a bofetadas;
pero después de que sueñes, cuando despiertes, cuando haya en ti tanta paz que olvides que existe el verbo defenderse.

Bergeronnette dijo...

De vez en cuando hay que renovar los recuerdos, porque a la larga terminan siendo más idílicos que veraces.
Aunque, pensándolo bien, los recuerdos más sentidos, los que se han grabado a fuego en nuestra mente, son los mejores.
Y tu post, duermas o sueñes, es francamente bonito.

Besos

Azdumat dijo...

Ay TxaNGoR... necesitas soñar y dormir mucho. Ánimo, pronto se acabará y podrás descansar ;)

Uno que mira, voy a empezar a escribir solo por leer tus comments, es una delicia.

Gracias Galatea, los recuerdos acaban estando tan distorsionados que en ocasiones nos enamoramos del recuerdo de las personas aunque las odiemos en el presente. Sé de lo que hablas porque me ha pasado...

Naia dijo...

Ojala pronto puedas dejar de soñar despierta... que esos sueños llenen de realidad tus días...