viernes, marzo 11, 2005

Viaje IV

El paisaje se encontraba formado por abruptas rocas que parecían expulsar la sangre de la tierra, a la derecha se elevaban unas escarpadas montañas de las que brotaban ríos y cascadas sucios de sangre y polvo, en ellos flotaban cadáveres y miembros amputados, cabezas en cuyo rostro se reflejaba el sufrimiento y el horror más espantosos. Los habitantes de aquel lugar gritaban, y sus alaridos taladraban el alma de J. hasta el punto de hacerle sentir su dolor.
Heshamah comenzó a andar pisando a cada paso los cuerpos mutilados que cubrían la tierra, sin inmutarse. Se volvió hacia J. y le instó a caminar junto a ella. Mientras él intentaba esquivar a aquellos hombres y mujeres en la medida de lo posible sin éxito alguno.
- Éste lugar es lo que algunos llamarían el Infierno. Aquí vienen todos aquellos que murieron pensando que lo merecían, aquellos a los que su conciencia no les deja disfrutar de su nuevo estado. Ellos creen que es lo que merecen, se torturan, y se encuentran demasiado ciegos para ver la salida aunque intentan huir constantemenete. En realidad lo han elegido ellos mismos pero no lo saben.
J. observó que un hombre corría sin rumbo huyendo de nada, se cruzó con un grupo unos metros más adelante y allí detuvo J. la mirada. Dos hombres se peleaban, uno de ellos estaba completamente desollado y al otro le faltaba la nariz y el labio superior. Luchaban de un modo salvaje, golpeándose, arañándose, mordiéndose hata el punto de arrancarse la piel el uno al otro. El desollado se lanzó hacia el hombre de rostro incompleto arrancándole uno de sus globos oculares con la intención de reventarlo entre sus manos, pero justo antes de que lo consiguiese, su adversario le abatió golpeándole con una pierna amputada que tomó del suelo. Tras recuperar su ojo lo colocó en la cuenca vacía y éste volvió a colocarse perfectamente en su lugar. Entonces miró a J. y éste huyó despavorido presa del pánico, frenado a los pocos metros por Heshamah que apareció ante él señalando las enormes puertas que se extendían tan alto en el cielo rojizo que no podía vislumbrar su final. Comenzaron a abrirse lentamente y J. cerró los ojos temiendo lo que pudiera encontrarse.

1 comentario:

Bergeronnette dijo...

El principio me recuerda a la película de Robin Williams: "Más allá de los sueños", cuando baja a buscar a su esposa e hijos.
Chica, que sangrienta estás :p